¿Quién no ha sufrido alguna vez ese dolor tan molesto que provocan las contracturas cervicales? Se trata, sin lugar a dudas, de una de las lesiones más habituales de nuestra vida cotidiana producida, generalmente, por una mala postura o por mantener la cabeza en la misma posición durante un tiempo prolongado.

Básicamente, esta contractura consiste en la contracción incontrolada y continua de los músculos localizados en la zona del cuello y la espalda, lo que provoca que compriman los vasos que los surten de sangre lo que genera el dolor que a su vez induce la contractura. En resumidas cuentas: una especie de pescadilla que se muerde la cola.

Zona afectada

Básicamente, la contractura afecta a los músculos que se localizan desde la base del cráneo hasta la mitad de la espalda, por eso muchas veces este tipo de lesión conlleva dolor de cabeza. De todos ellos, generalmente, el más afectado es el trapecio, que se prolonga desde el cuello hasta la zona central de la espalda. Este músculo al comprimirse afecta a los nervios que parten de la columna hacia brazos y manos, lo que también puede producir calambres y hormigueos en estas extremidades. De igual modo, la tensión de esta zona provoca la alteración de la curvatura normal de la columna cervical.

Origen

Aunque la aparición de una contractura nos puede parecer algo fortuito, la realidad es que su origen está en malas posturas, esfuerzos continuos o, como ya hemos apuntado, por mantener una postura fija de la cabeza de manera prolongada. Es frecuente sufrirlas en actividades cotidianas como pequeñas reformas caseras, sobre todo si no estamos acostumbrados a dichas labores. También son frecuentes a causa de un latigazo cervical, por ejemplo, tras un accidente de tráfico con alcance trasero.

Síntomas

El dolor y molestias que provoca las contracturas cervicales hacen que los músculos se mantengan rígidos, lo que nos obliga a mantener una postura fija del cuello para evitar el dolor. De hecho, si queremos ver algo que está a nuestro alrededor tendremos que mover todo el tronco o mantener el cuello ligeramente flexionado hacia un lado.

Otros síntomas son:

– Dolor de cabeza (por la afección de músculos junto a la cabeza)

– Mareos (producidos por la rectificación de la postura de la columna)

– Dolor lumbar, en hombros, brazos y manos.

Tratamiento

Hay varias maneras de reducir la contractura como guardar reposo, aplicar calor local (a través de una manta eléctrica) o ingerir medicamentos como anti-inflamatorios, analgésicos o relajantes musculares. No obstante, desde este blog también queremos destacar el empleo de la crema natural Artrosy, como complemento de estos tratamientos, aplicándola cada tres horas frente a la regularidad que recomiendan para otros métodos (habitualmente dos veces al día).

No obstante, para una recuperación completa recomendamos acudir a la consulta de algún fisioterapeuta para llevar a cabo una rehabilitación que ayude a mejorar el flujo sanguíneo de los músculos afectados.

¡Recuerda! Si este post te ha parecido interesante no olvides compartirlo con tus amigos en redes sociales.

Artículo origen en http://www.delgadotrauma.com/contractura-cervical/