Sí. El dolor de articulaciones durante el embarazo es normal y se explica por los cambios físicos que se producen durante este proceso.

Durante el embarazo se producen diversos cambios hormonales que tienen como finalidad adaptar al cuerpo para alojar al feto en su interior y soportar su crecimiento a lo largo de los nueve meses.

Estos cambios hormonales tienen también, como último fin, preparar al cuerpo para el parto. Con ellos, se aflojan los tejidos del cuello uterino y el suelo pélvico; pero al mismo tiempo, también los ligamentos de las articulaciones, haciéndolas más vulnerables.

Asimismo, se va produciendo paulatinamente un aumento de peso que puede llegar a ser de entre 10 y 15 kilos. La consecuencia directa sobre los músculos y las articulaciones es que tendrán que soportar una carga adicional durante varios meses, lo que inevitablemente hará que se resientan.

La primera y principal afectada por este aumento de peso es la espalda y su columna vertebral. Sin embargo, a medida que avanza el embarazo y aumenta la carga sobre las articulaciones, irán siendo más las que empiecen a molestar o doler.

Otro efecto habitual, en este caso a partir de la segunda mitad del embarazo, es la retención de líquidos. A esta retención se asocia el síndrome del túnel carpiano, muy común entre las embarazadas, el cual provoca entumecimiento o dolor en manos y muñecas, especialmente por las noches.

Su origen está en los nervios del canal carpiano, que se encuentran sometidos a esfuerzos muy superiores a los que tiene que soportar normalmente. Una recomendación para aliviar el dolor que éste provoca es, a la hora de dormir, buscar una posición que permita mantener manos y muñecas en una posición relajada y que no las sobrecargue.

Cómo aliviar el dolor de articulaciones durante el embarazo

Junto con una crema para articulaciones, existen otros muchos remedios naturales que pueden complementar sus efectos y ayudar a reducir el dolor articular.

Aplica calor o frío

El calor ayuda a liberar tensiones y puede aliviar dolores en las articulaciones. Para ello puedes darte un baño caliente o aplicar calor sobre las zonas afectadas con una manta eléctrica. También puedes probar con el frío colocándote bolsas de hielo en las articulaciones. ¡Alterna ambos métodos y comprueba cuál te funciona mejor!

Evita el estrés

Las situaciones de tensión mental tienen un reflejo en el cuerpo y las articulaciones se resienten de ellas. Evítalas y prueba con actividades como el yoga o con masajes terapéuticos que, además de conseguir relajación mental, también ayudan a prevenir la retención de líquidos.

No realices grandes esfuerzos

Los músculos y las articulaciones ya soportan una carga suficientemente grande con el aumento de peso que se produce durante el embarazo. Así que, durante esos meses, trata de no someterlos a mayores esfuerzos y evita cargar con objetos pesados.

Haz ejercicio físico moderado

La actividad física ayuda a fortalecer las articulaciones y las mantendrá protegidas por lo que, aunque por las molestias pueda apetecerte menos, es importante realizarla de forma regular. Algunas de las actividades recomendadas durante el embarazo son los paseos, la natación o el pilates.