Por si el dolor y el picor de la psoriasis no fuera suficiente, un 10% de las personas que padecen este enfermedad suele sufrir una complicación añadida, la artritis. Esta enfermedad se conoce como artritis psoriásica.

Dependiendo del caso, en unas ocasiones aparece antes la artritis y las lesiones cutáneas se desarrollan con el paso del tiempo, y en otras la afectación de la piel no se produce a pesar de padecer la enfermedad articular.

Se trata de una enfermedad crónica que se inicia lentamente y que puede afectar a otras partes del cuerpo diferentes de las articulaciones, como el ojo o el hueso (especialmente en la inserción de los tendones y de los ligamentos, por lo que es frecuente la inflamación de la inserción del tendón de Aquiles en el talón).

Conviene aclarar que no todos los pacientes con psoriasis y dolor articular tienen artritis psoriásica, y que esta enfermedad tiene algunos aspectos que la diferencian claramente del resto de las artritis: la afectación articular acostumbra a ser asimétrica, es decir si se afecta una rodilla no acostumbra a estar lesionada, simultáneamente la otra rodilla; lesiona las articulaciones interfalángicas distales (las que hay junto a las uñas), y finalmente produce una inflamación conjunta de las articulaciones y de los tendones de los dedos, conocida como “dedo en salchicha” o dactilitis.

artritis_psoriasica

¿Qué causa esta enfermedad?

La causa de la enfermedad es desconocida, aunque se cree que hay una fuerte influencia de los factores genéticos ya que de las personas con artritis psoriásica, aproximadamente el 40% tienen un familiar con psoriasis o la artritis. También puede deberse a una infección que activa el sistema inmune.

Para su diagnóstico, los reumatólogos buscan articulaciones inflamadas y dolorosas, ciertos patrones de la artritis, y cambios típicos de la psoriasis en la piel y las uñas.

¿Y cómo puede tratarse?

El tratamiento de la artritis psoriásica se dirige a atender las dos enfermedad y, por tanto, pretende reducir el dolor articular y la inflamación, controlar las psoriasis de la piel y retrasar o prevenir el daño en las articulaciones.

Los tratamientos más comunes incluyen seguir unas pautas para el tratamiento y cuidado de la piel, ejercicio (una buena opción es el ejercicio acuático, que ejerce menos tensión en las articulaciones) y el uso de antiinflamatorios no esteroideos, entre otros fármacos. Por ello una buena opción es usar ARTROSY, una crema de base natural con los siguientes principios activos: MSM, Glucosamina HCL, Condroitina, Boswellia Serrata,  Harpagofito, Jengibre, Romero y Aloe Vera. Reduce la inflamación, alivia el dolor articular y, a la vez, protege la piel.

Os recomendamos, para más información sobre la artritis psoriásica, consultar esta completa guía de la Sociedad Española de Reumatología, ‘Aprendiendo a Convivir con la artritis psoriásica’.