La artritis reactiva o síndrome de Reiter es la inflamación o dolor en una articulación como reacción a una infección en nuestro organismo. Se dan tres síntomas sin relación aparente entre ellos: problemas en el tracto urinario, enrojecimiento de ojos y artritis.

La infección puede ser producida por bacterias como la Chlamydia trachomatis, una enfermedad de transmisión sexual, o la salmonella, una bacteria que contamina los alimentos. Cabe añadir que es la bacteria la que produce el contagio, puesto que la artritis reactiva no es contagiosa en sí.

La mayor parte de las personas que padecen esta enfermedad se recuperan totalmente del primer brote de los síntomas tras un periodo de dos a seis meses, pudiendo volver a hacer vida normal. Sin embargo, otro porcentaje padecerán artritis leve durante mucho tiempo. Y otros tendrán una artritis grave a largo plazo, siendo esta más complicada de tratar y pudiendo dañar las articulaciones. En estos casos, un tratamiento para articulaciones es el mejor recurso aliviar los síntomas.

¿A quién afecta la artritis reactiva?

El perfil del afectado variará en función de diversos factores:

Sexo: si la infección es causada por alimentos, la probabilidad de que la padezcan hombres o mujeres es la misma. Sin embargo, los hombres tienden a contraer artritis reactiva si se trata de una bacteria contagiada sexualmente.

Edad: se manifiesta con más frecuencia en personas adultas de entre 20 y 40 años.

Factores hereditarios: tiene una carga hereditaria, la cual no asegura que se vaya a padecer la enfermedad, pero sí pueden aumentar las probabilidades en caso de estar expuesto a ciertas bacterias

¿Cuáles son sus síntomas más comunes?

La artritis reactiva puede producir diversos síntomas, como inflamación de la uretra y conjuntivitis (infección en el ojo). También se pueden encontrar pequeñas úlceras en la lengua y en la boca, que en la mayoría de los casos no presentan dolor. Entre otros síntomas, podemos destacar la fiebre, pérdida de peso y fatiga.

Como ya hemos señalado, esta enfermedad también afecta a las articulaciones, especialmente a las de mayor tamaño de las extremidades inferiores. Lo más común es la aparición de dolor, hinchazón y rigidez en las rodillas, pies y tobillos. También podemos sentir dolores en los talones y glúteos. Si la enfermedad se vuelve más grave, pueden aparecer dolores en la espalda.

Como hacemos en nuestro blog, podemos recomendarte el uso de alguna crema para articulaciones que te ayude a desenvolverte en tu vida diaria de la manera más llevadera posible. No todas son adecuadas, pues muchas contiene medicamentos en su composición, por lo que pueden ser incompatibles con otros tratamientos para la artritis reactiva. No es el caso de Artrosy, una crema que puede aplicarse sin restricciones y que es compatible con el consumo de cualquier medicación o tratamiento. Seguro que le sirve de ayuda para calmar las molestias.