Dolor en las Articulaciones

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5 Ventajas que aportan los suplementos vitamínicos en tu rutina deportiva

Los suplementos vitamínicos son complementos alimenticios que contienen una combinación de diferentes vitaminas, minerales y antioxidantes. Se comercializan en diferentes presentaciones y entre sus principales beneficios puede mencionarse el hecho de que fortalecen el sistema inmunológico.

Debido a su comprobada efectividad, no pueden dejar de formar parte de los suplementos deportivos de atletas y deportistas tanto profesionales como entusiastas que quieran conseguir una excelente condición física.

Es por eso que en este artículo te contaremos las 5 ventajas que aportan los suplementos vitamínicos en tu rutina deportiva.

#1 Ayudan a la recuperación muscular

Las vitaminas C y D y minerales como el calcio, potasio, magnesio y silicio son fundamentales para la regeneración muscular y para la protección de diferentes estructuras del cuerpo, de hecho, la falta o escasez de alguno de estos nutrientes en el organismo trae consecuencias como la debilidad física.

Por otro lado, está comprobado que el magnesio es capaz de aliviar molestias y dolores musculares, cumpliendo así un papel importante en el proceso de recuperación de los músculos.

#2 Combaten la sensación de fatiga

El bajo rendimiento durante el entrenamiento está directamente relacionado con la fatiga o la falta de energía, sin embargo, esta puede combatirse si se consumen complementos vitamínicos que entre sus componentes contengan vitaminas B1, B2, B6 y B12, ya que estas participan en el metabolismo energético del organismo, optimizando su función.

Asimismo, el complemento debe contener zinc, magnesio y selenio debido a que son excelentes antioxidantes.

#3 Evitan el desgaste físico y mental

Tras una rutina de entrenamiento es muy probable que ocurra desgaste físico, no obstante, la mejor manera de evitarlo es consumiendo suplementos multivitamínicos, ya que al contar con vitaminas como la C, D y E que son potentes antioxidantes y con minerales como el hierro y magnesio que son fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo, el cuerpo se mantendrá en óptimas condiciones.

Consumir este tipo de suplementos también ayuda a combatir el agotamiento mental.

#4 Mejoran la función metabólica

Vitaminas del grupo B, como la B2, las B5 y la B8 (Biotina) cumplen un papel fundamental en las funciones metabólicas del cuerpo, por ejemplo, participan en el metabolismo de las proteínas y carbohidratos, así como también en el metabolismo de los alimentos y en las funciones asociadas al crecimiento corporal.

Como consecuencia de una mejor función metabólica, el deportista podrá experimentar mayor bienestar y rendimiento físico durante el entreno.

#5 Evitan el déficit vitamínico

Un déficit vitamínico puede traer graves consecuencias que no solo afectan el rendimiento físico y deportivo, sino que también influyen en la cotidianidad de las personas, por lo tanto, el consumo habitual de un suplemento de vitaminas es fundamental para conservar un óptimo estado de salud.

5 beneficios de las sales minerales en el deporte

Las sales minerales no solo son necesarias, son vitales para la salud de todas las personas y más aún, en deportistas que por su actividad pierden un mayor porcentaje de las mismas.

Regulan los fluidos corporales:

El sodio es un electrolito que además de participar en la contracción muscular regula los fluidos en tu cuerpo. Si hay un exceso de sodio puede haber hinchazón en los tejidos y ser perjudicial.

Hay que contar que durante la práctica deportiva se pierde mucho fluido a través del sudor por lo que es importante reponerlo mediante alimentos o bebidas deportivas.

El potasio también trabaja junto con el sodio regulando los niveles de agua. Además es fundamental para las células del tejido nervioso y la contracción muscular.

También se relaciona con el almacenamiento de glucógeno y su carencia puede causar un desequilibrio que genere calambres o flojera en general.

Ayudan a la contracción muscular

El calcio es uno de los minerales más abundantes en el cuerpo y muy importante para la musculación.

Puede existir un déficit de calcio en personas que intentan ganar músculos y que no toman lácteos. Ciertos deportistas consumen muchos alimentos basados en proteínas lo que hace que el calcio se pierda por la orina.

Aumentan la energía

Las sales minerales para deportistas son capaces de aumentar la energía en tu cuerpo. El fósforo es la unidad más representativa del músculo ya que se relaciona con el metabolismo en el ejercicio.

 

Trabaja con el calcio y es ideal para mantener un buen equilibrio entre ambos elementos.

Oxigena tu organismo

Otra de las características de las sales minerales es que transportan oxigeno a las células del cuerpo. Es el caso del hierro, fundamental en la alimentación deportiva.

Si el hierro disminuye pueden aparecer mareos debido a un menor aporte de oxígeno en las células. De ahí la importancia de mantener los niveles de hierro en equilibrio.

Cuidan de tu corazón

Las sales minerales para deportistas son uno de los mejores complementos que una persona apasionada del deporte puede usar

Este tipo de sales como el hierro o el magnesio, protegen la salud de tu corazón y le dan el aporte de energía necesario para aguantar una sesión de entrenamiento sin riesgos a sufrir daño. Las sales minerales contribuyen a regular la frecuencia cardiaca y mantener una correcta presión sanguínea.

Plan de estiramientos para cuidar de tus articulaciones

El estiramiento se vuelve crucial a medida que envejecemos. Realizar estiramientos cuenta con múltiples beneficios para la salud, pero es posible que no tengas tiempo para ello. La mayoría de las personas saben que necesitan estirarse con regularidad, pero les resulta algo monótono, o no están seguros de por dónde empezar.

La flexibilidad disminuye de manera natural con los años, los músculos pierden fuerza y tono, y los ligamentos y tendones se vuelven menos elásticos.  Algunas investigaciones han demostrado que la flexibilidad en los hombres a menudo cae drásticamente a partir de los 70 años.

Las partes que pierden más flexibilidad son los hombros, las caderas, la columna y las rodillas. Esto hace que muchos movimientos cotidianos, como ponerse una camiseta o en cuclillas, sean más difíciles.

Una buena rutina de estiramientos no requiere mucho tiempo. Por eso, recomendamos que, además de usar una crema para articulaciones, sigas la secuencia a continuación, la cual aborda los principales puntos claves y que se puede realizar dedicando entre 5 y 10 minutos.

Te proponemos un plan para cuidar la flexibilidad

Estírate siempre hasta que sientas resistencia y luego mantén esa posición. Nunca rebotes ni te estires demasiado. El estiramiento nunca debe resultar incómodo o doloroso.

Puedes hacer tus estiramientos por la mañana al despertar, para combatir la rigidez matutina, o incluso como un descanso al mediodía. Intenta comenzar realizando estiramientos cada dos días al principio, pero lo ideal es que progreses hasta practicar todos los días para obtener los mejores beneficios.

Los estiramientos pueden realizarse en tres posiciones: acostado, sentado y de pie, con tres estiramientos diferentes en cada posición.

SENTADO

Curva lateral

Siéntate derecho en una silla con los brazos extendidos hacia arriba y junta las manos con las palmas hacia adentro.

Dobla la cadera hacia la derecha tanto como sea posible sin dolor ni molestias.

Mantén la posición de 5 a 10 segundos.

Inclínate hacia la izquierda y mantente así durante 5 a 10 segundos. Ve de un lado a otro varias veces.

Giro

Siéntate derecho en una silla, con los brazos cruzados sobre el pecho o colocados junto a su cuerpo.

Gira los hombros lo más posible en una dirección sin sentir molestias.

Mantén la posición durante cinco a 10 segundos, luego regresa a la posición inicial.

Repite para el otro lado.

Inclinación hacia adelante

Siéntate en el suelo con las piernas extendidas hacia adelante.

Inclínate hacia adelante y estira ambas manos hacia los dedos de los pies hasta que sientas un estiramiento. (También puedes envolver una toalla alrededor de tus pies y tirar de ella para ayudarte a doblarte en el estiramiento).

Mantén la posición de 5 a 10 segundos y luego regresa a la posición inicial.

Nota: Mantén la espalda recta sin doblarla en ningún momento.

ACOSTADO

Rodillas al pecho

Acuéstate boca arriba y envuelve las manos alrededor de la pierna izquierda doblada por debajo de la rodilla.

Tira lentamente de la rodilla hacia el pecho.

Mantén de 10 a 15 segundos y luego cambia la posición de las piernas.

Repite, tirando de la rodilla derecha hacia el pecho.

Variación: Levanta ambas rodillas al mismo tiempo.

Estiramiento del torso

Acuéstate boca arriba, con las piernas dobladas y los pies apoyados en el suelo.

Manteniendo las rodillas juntas y los hombros apoyados en el suelo, gira las piernas hacia la izquierda, hacia el suelo, hasta que sientas el estiramiento en el lado derecho de su torso.

Mantén de 5 a 10 segundos y luego regresa lentamente a la posición inicial.

Repite hacia el lado derecho.

Estiramiento de isquiotibiales

Acuéstate boca arriba con una pierna estirada y la otra doblada.

Lleva la rodilla de la pierna doblada hacia tu pecho. Agarra la parte posterior del muslo con ambas manos. Usa una correa debajo de la bola de su pie para ayudar si no puedes agarrar tu muslo.

Estira lentamente la pierna hasta que sientas un estiramiento en la parte posterior del muslo. Mantén de 20 a 30 segundos y luego cambia la posición de las piernas. Repite con la pierna opuesta.

DE PIE

Sentadilla modificada

Colócate detrás de una silla resistente o con los brazos extendidos desde una encimera, con los pies separados y las manos en la parte superior de la silla o encimera.

Baja lentamente el torso, doblando las caderas y las rodillas para adoptar una posición de semi-sentadilla, pero no bajes tanto que la parte superior de las piernas quede paralela alsuelo.

Mantén la posición de 5 a 10 segundos y luego regresa lentamente a la posición inicial.

Extensión hacia atrás

Párate con las manos en la parte baja de la espalda.

Inclínate lentamente hacia atrás tanto como le sea posible.

Mantén la posición de 5 a 10 segundos u luego regrese a una posición neutral.

Nota: No extiendas demasiado el cuello.

Flexión hacia adelante

Párate con los brazos a los lados o cruzados sobre el pecho.

Inclínate hacia adelante, llevando los hombros hacia las rodillas lo más cómodamente posible.

Mantén la posición de 5 a 10 segundos y luego regresa lentamente a la posición inicial.

Nota: Mantén la espalda recta sin doblarla en ningún momento.

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