Dolor en las Articulaciones

Actualidad sobre dolor en articulaciones, artrosis y vida sana

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5 beneficios de las sales minerales en el deporte

Las sales minerales no solo son necesarias, son vitales para la salud de todas las personas y más aún, en deportistas que por su actividad pierden un mayor porcentaje de las mismas.

Regulan los fluidos corporales:

El sodio es un electrolito que además de participar en la contracción muscular regula los fluidos en tu cuerpo. Si hay un exceso de sodio puede haber hinchazón en los tejidos y ser perjudicial.

Hay que contar que durante la práctica deportiva se pierde mucho fluido a través del sudor por lo que es importante reponerlo mediante alimentos o bebidas deportivas.

El potasio también trabaja junto con el sodio regulando los niveles de agua. Además es fundamental para las células del tejido nervioso y la contracción muscular.

También se relaciona con el almacenamiento de glucógeno y su carencia puede causar un desequilibrio que genere calambres o flojera en general.

Ayudan a la contracción muscular

El calcio es uno de los minerales más abundantes en el cuerpo y muy importante para la musculación.

Puede existir un déficit de calcio en personas que intentan ganar músculos y que no toman lácteos. Ciertos deportistas consumen muchos alimentos basados en proteínas lo que hace que el calcio se pierda por la orina.

Aumentan la energía

Las sales minerales para deportistas son capaces de aumentar la energía en tu cuerpo. El fósforo es la unidad más representativa del músculo ya que se relaciona con el metabolismo en el ejercicio.

 

Trabaja con el calcio y es ideal para mantener un buen equilibrio entre ambos elementos.

Oxigena tu organismo

Otra de las características de las sales minerales es que transportan oxigeno a las células del cuerpo. Es el caso del hierro, fundamental en la alimentación deportiva.

Si el hierro disminuye pueden aparecer mareos debido a un menor aporte de oxígeno en las células. De ahí la importancia de mantener los niveles de hierro en equilibrio.

Cuidan de tu corazón

Las sales minerales para deportistas son uno de los mejores complementos que una persona apasionada del deporte puede usar

Este tipo de sales como el hierro o el magnesio, protegen la salud de tu corazón y le dan el aporte de energía necesario para aguantar una sesión de entrenamiento sin riesgos a sufrir daño. Las sales minerales contribuyen a regular la frecuencia cardiaca y mantener una correcta presión sanguínea.

Plan de estiramientos para cuidar de tus articulaciones

El estiramiento se vuelve crucial a medida que envejecemos. Realizar estiramientos cuenta con múltiples beneficios para la salud, pero es posible que no tengas tiempo para ello. La mayoría de las personas saben que necesitan estirarse con regularidad, pero les resulta algo monótono, o no están seguros de por dónde empezar.

La flexibilidad disminuye de manera natural con los años, los músculos pierden fuerza y tono, y los ligamentos y tendones se vuelven menos elásticos.  Algunas investigaciones han demostrado que la flexibilidad en los hombres a menudo cae drásticamente a partir de los 70 años.

Las partes que pierden más flexibilidad son los hombros, las caderas, la columna y las rodillas. Esto hace que muchos movimientos cotidianos, como ponerse una camiseta o en cuclillas, sean más difíciles.

Una buena rutina de estiramientos no requiere mucho tiempo. Por eso, recomendamos que, además de usar una crema para articulaciones, sigas la secuencia a continuación, la cual aborda los principales puntos claves y que se puede realizar dedicando entre 5 y 10 minutos.

Te proponemos un plan para cuidar la flexibilidad

Estírate siempre hasta que sientas resistencia y luego mantén esa posición. Nunca rebotes ni te estires demasiado. El estiramiento nunca debe resultar incómodo o doloroso.

Puedes hacer tus estiramientos por la mañana al despertar, para combatir la rigidez matutina, o incluso como un descanso al mediodía. Intenta comenzar realizando estiramientos cada dos días al principio, pero lo ideal es que progreses hasta practicar todos los días para obtener los mejores beneficios.

Los estiramientos pueden realizarse en tres posiciones: acostado, sentado y de pie, con tres estiramientos diferentes en cada posición.

SENTADO

Curva lateral

Siéntate derecho en una silla con los brazos extendidos hacia arriba y junta las manos con las palmas hacia adentro.

Dobla la cadera hacia la derecha tanto como sea posible sin dolor ni molestias.

Mantén la posición de 5 a 10 segundos.

Inclínate hacia la izquierda y mantente así durante 5 a 10 segundos. Ve de un lado a otro varias veces.

Giro

Siéntate derecho en una silla, con los brazos cruzados sobre el pecho o colocados junto a su cuerpo.

Gira los hombros lo más posible en una dirección sin sentir molestias.

Mantén la posición durante cinco a 10 segundos, luego regresa a la posición inicial.

Repite para el otro lado.

Inclinación hacia adelante

Siéntate en el suelo con las piernas extendidas hacia adelante.

Inclínate hacia adelante y estira ambas manos hacia los dedos de los pies hasta que sientas un estiramiento. (También puedes envolver una toalla alrededor de tus pies y tirar de ella para ayudarte a doblarte en el estiramiento).

Mantén la posición de 5 a 10 segundos y luego regresa a la posición inicial.

Nota: Mantén la espalda recta sin doblarla en ningún momento.

ACOSTADO

Rodillas al pecho

Acuéstate boca arriba y envuelve las manos alrededor de la pierna izquierda doblada por debajo de la rodilla.

Tira lentamente de la rodilla hacia el pecho.

Mantén de 10 a 15 segundos y luego cambia la posición de las piernas.

Repite, tirando de la rodilla derecha hacia el pecho.

Variación: Levanta ambas rodillas al mismo tiempo.

Estiramiento del torso

Acuéstate boca arriba, con las piernas dobladas y los pies apoyados en el suelo.

Manteniendo las rodillas juntas y los hombros apoyados en el suelo, gira las piernas hacia la izquierda, hacia el suelo, hasta que sientas el estiramiento en el lado derecho de su torso.

Mantén de 5 a 10 segundos y luego regresa lentamente a la posición inicial.

Repite hacia el lado derecho.

Estiramiento de isquiotibiales

Acuéstate boca arriba con una pierna estirada y la otra doblada.

Lleva la rodilla de la pierna doblada hacia tu pecho. Agarra la parte posterior del muslo con ambas manos. Usa una correa debajo de la bola de su pie para ayudar si no puedes agarrar tu muslo.

Estira lentamente la pierna hasta que sientas un estiramiento en la parte posterior del muslo. Mantén de 20 a 30 segundos y luego cambia la posición de las piernas. Repite con la pierna opuesta.

DE PIE

Sentadilla modificada

Colócate detrás de una silla resistente o con los brazos extendidos desde una encimera, con los pies separados y las manos en la parte superior de la silla o encimera.

Baja lentamente el torso, doblando las caderas y las rodillas para adoptar una posición de semi-sentadilla, pero no bajes tanto que la parte superior de las piernas quede paralela alsuelo.

Mantén la posición de 5 a 10 segundos y luego regresa lentamente a la posición inicial.

Extensión hacia atrás

Párate con las manos en la parte baja de la espalda.

Inclínate lentamente hacia atrás tanto como le sea posible.

Mantén la posición de 5 a 10 segundos u luego regrese a una posición neutral.

Nota: No extiendas demasiado el cuello.

Flexión hacia adelante

Párate con los brazos a los lados o cruzados sobre el pecho.

Inclínate hacia adelante, llevando los hombros hacia las rodillas lo más cómodamente posible.

Mantén la posición de 5 a 10 segundos y luego regresa lentamente a la posición inicial.

Nota: Mantén la espalda recta sin doblarla en ningún momento.

5 consejos para aliviar el dolor de tus articulaciones en otoño

Con la llegada del otoño, muchas personas aquejadas de dolores articulares notan que la intensidad de éstos se incrementa con el frío y la humedad. Efectivamente, la explicación se encuentra en el cambio de las condiciones climatológicas y ambientales que se dan con el paso de estación.

En otoño, la humedad ambiental se ve incrementada, al mismo tiempo que cae la presión atmosférica. Para compensar esto, en los tejidos de nuestro cuerpo se produce un incremento de la presión, generando en éstos inflamaciones, irritaciones y rigideces en las articulaciones. 

Un tratamiento articular nos ayudará siempre a cuidar de nuestras articulaciones ante estas circunstancias. Además, a continuación te damos otros cinco consejos para que consigas aliviar el dolor durante el otoño.

Alimentación equilibrada

Los alimentos ricos en Omega 3, como el pescado azul o el aceite vegetal de lino, han de ser indispensables en tu dieta. El jengibre también es altamente recomendable gracias a sus propiedades antiinflamatorias, al igual que el ajo o la cúrcuma.

Por otro lado, también aconsejamos la ingesta de alimentos antioxidantes, como es el caso del té verde, que contribuirá a proteger los cartílagos. Asimismo, es recomendable incluir en tu dieta alimentos con vitamina E; presente en frutos secos, albaricoques, espinacas, pimientos y espárragos.

Descanso adecuado

Incrementa los periodos de descanso cuando te encuentres en fases de dolor más intensos. Para reducir la sobrecarga de tus articulaciones, también es recomendable que te tomes pequeños descansos durante el día en tus actividades cotidianas.

Cuando descanses, hazlo manteniendo posturas correctas. Intenta hacerlo en camas lisas y en sillas o sillones con respaldo y en los que tus pies estén siempre apoyados en el suelo.

Ejercicio moderado

El ejercicio diario es fundamental, siempre y cuando se eviten actividades de alto impacto. Es aconsejable realizar ejercicio aeróbico como practicar pilates o yoga, caminar o montar en bicicleta 20 minutos al día. De esta forma, lograrás fortalecer y proteger tus músculos y articulaciones sin causarles daño.

Cuida tu peso

El sobrepeso hace que tus articulaciones soporten más peso y se sobrecarguen, incrementando el dolor. Así que es importante que, mediante la dieta y el ejercicio, mantengas un índice de masa corporal acorde a tu cuerpo.

Protégete del frío

Evita exponer tus articulaciones al frío y procura abrigarte bien cuando salgas a la calle. También puedes aliviar el dolor de tus articulaciones aplicando calor usando una bolsa de agua caliente o una manta eléctrica.

Siguiendo estos consejos, junto con un tratamiento para las articulaciones, lograrás combatir el aumento de las molestias que habitualmente trae consigo el otoño. Toma nota de ellos y cuídate bien.

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